Ojos color miel.

Se sentía vacío, como si aquella sala llena de gente no lo llenara. Cómo si todos esos regalos que recibía no lo hicieran feliz. Miraba a todo el mundo buscando ese brillo especial en la mirada, el brillo de aquellos ojos color miel que lo habían cautivado un día. Los buscaba desesperado. Y desesperado se decepcionó. No estaban allí. Aquellos ojos color miel no habían venido a su fiesta. Se apoderó de la botella y bebió hasta perder el conocimiento. Nadie se había dado cuenta de su ausencia, solo aquellos ojos color miel que gritaron de terror al verlo tendido en el suelo con una botella de vodka vacía a su lado. Sus labios carnosos gritaron para que alguien avisara a una ambulancia. Y sus musculosos brazos lo envolvieron hasta que despertó en el hospital. Cuando sus ojos volvieron a ver aquel brillo especial en aquellos ojos color miel volvieron a sonreír, volvió a sentirse lleno. Gracias por no morirte, Dylan. Le susurraron los labios. Gracias a ti por no dejarme morir Yon. Querían transmitir los ojos esmeralda.

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