Il mio querido Marco.

Marco. Il mio querido Marco. Qué te voy ha decir a ti, has sido siempre la persona a la que más he admirado. No solo por ser un gran escalador, sino por ser una persona que me ha inspirado tanto y que ha significado tantísimo para mi. Es cierto que no eras amable con la prensa, que no has ganado tanto como otros pero aún así a mi me gustabas tú. Ese ciclista con la capacidad de atacar y aguantar tantos kilómetros escapado...esa capacidad de aparecer y disputar un final de etapa en montaña y ganarlo. Il pirata. Il mio pirata. Sé que las drogas te llevaron por delante. Y si no llega a ser por aquel positivo aún estarías aquí, retirado pero vivo. Nos habrías proporcionado tantos momentos de sufrimiento, de intensidad, nos habrías dejado disfrutar un poco más de esa pasión tuya por el ciclismo. Nos habrías permitido conocerte un poco más. Y yo aún viviría con la ilusión de hacerme la maldita foto contigo. El ciclismo, y yo, te echa de menos cada día. 
Te mentiría si te dijera que no lloré cuando me dijeron que habías muerto. Te mentiría, también, si te negara que no se me ha escapado ninguna lágrima viendo el tour, el giro o la vuelta. Te mentiría, otra vez, si negara que no has tenido nada que ver por el amor que siento hacia este deporte. Y volvería a mentir si no reconociera que tu perilla, tus pañuelos y tu pendiente me han tenido fascinada muchos años. Pero no te miento si te digo que me encantaría volver a verte encima de una bicicleta.

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