Nos obligaron a ser lo que fuimos.

Eran las cuatro de la madrugada y recuerdo perfectamente cuando el capitán nos mandó cargar armas, apuntar y disparar. Lo hicimos como si de sonreír se tratase. Lo hicimos como hacíamos cada noche. Lo hicimos por que no eramos más que un pedazo de carne capacitada para matar a sangre fría ignorando si nuestras víctimas eran padres, madres o hijos. Nuestro capitán era un hombre bajito, regordete y con un bigote que le cubría la mitad de la cara. Capitán García, el gran capitán García. Era considerado el mejor capitán de todo el ejercito Español de la época. Su chaqueta estaba llena de condecoraciones. Todos queríamos ser como él. Era un hombre insensible, no recuerdo haberlo visto besar a su mujer.. Pero pegarle, para eso no le faltaba tiempo. Era intolerante ante cualquier error, ante los anarquistas, los rojos y los ateos. No toleraba que se le faltase al respeto al Generalísimo ni a ningún miembro de la Santa Iglesia Católica. No se cortaba si te tenía que poner en el sitio, un buen puñetazo en la boca del estómago y al calabozo tres días. Por suerte nunca me atreví a contradecir nada de lo que decía. Todos nosotros eramos unos simples mandados, un pedazo de carne... Eramos, eso, carne de cañón. Eramos cerebros a los implantar sus ideas, sus creencias y sus intereses. 
No me alisté. Me alistaron a la fuerza. Yo era un chiquillo cuando entró el capitán García a la fuerza, empujando a mi madre a un lado, y me llevó con él. Me metieron en un camión y me llevaron. Prácticamente me críe en el ejercito. Solo tenía quince años cuando pasó aquello. Me dieron un rifle y me enseñaron a usarlo. Me enseñaron que matar a rojos era la base de mi vida. Que yo no merecía tener una mujer, ni hijos. Me dijeron que nunca volvería a ver a mi familia. Nos obligaron a ser lo que fuimos. Nos implantaron a la fuerza sus ideas fascistas. Y a día de hoy, no conozco otra realidad que esa. 
Por favor señores háganme despertar de esta pesadilla. Cómo sea, me da igual, solo háganme despertar.


Habrá días en que te veas obligado a tomar decisiones que afectan a la vida de todos a los que quieres... Decisiones que te cambiarán para siempre. Llegas a una edad en que te das cuenta de que ser un hombre no consiste en ganarte el respeto o tener fuerza, sino ser consciente de todas las cosas a las que afectas. Los niños cierran los ojos, se deleitan con sus propias necesidades egoístas. Los hombres no lo hacen, y actúan basándose en las necesidades de otros.
Yo estoy en eso, niños. Estoy enfrentándome a una de esas decisiones. Me recuerda a cuando antiguamente me llamaban cobarde.. Asesino.. Fraude. Quiere que me derrumbe y huya de los deberes a los que estoy destinado como niño destrozado. Hoy, no lo voy a hacer. Hoy seré el hombre que mi padre intentó ser. Haré que os sintáis orgullosos.
Jackson Teller.


El texto llevaba tiempo queriéndolo poner. Es de la serie 'Sons of Anarchy' (Hijos de la anarquía).