Desde Robeland.

No, no te equivoques, no me has perdido.. Me has cambiado. Sí, puedo entender que ella llegue y te aporte cosas que yo no puedo, por que lo entiendo. Entiendo que le gusten las mismas cosas que a ti, yo jamás podré darte eso. Jamás me gustarán esos grupos o cantantes tan así, como ellos. Lo siento, me va el punk. Sé que lo respetas y que jamás me has reprochado nada por eso, y no te vuelvas a equivocar, esto no es un reproche es una aceptación. 
Sé, que todos estos meses he estado fría, distante. Lo sé perfectamente. Pero, he intentado mil y una vez volver a ser como antes, pero aquella Sílvia se fue.. Y dudo que pueda volver. Sabes ha sido un año de ostia tras ostia. Dolió, a día de hoy solo es un recuerdo que de vez en cuando provoca alguna lágrima. Fuimos más 3 y eso si que era perfecto. Al menos para mi, lo era. Eramos los tres, ni uno más ni uno menos, ¿recuerdas? Yo no lo olvido. 
Parecía que por fin, uno de mis sueños más profundos se cumplía, pero aparece ella y vais siendo cada vez más amigas. Hasta el punto de reemplazarme, sí reemplazarme. Lo has hecho, no lo niegues. No me molesta eso, al contrario me parece bien que hayas encontrado ha alguien que te aporte cosas buenas. A alguien que tenga los mismos gustos que tu. A alguien con quien puedes hablar de música, de chicos o de cualquier cosa y coincidáis. Me gusta que estés bien. Lo que pasa es que te veo con ella, y haces cosas que no has hecho conmigo nunca. Sí, otra vez el abrazo. Nunca me has dado uno. Nunca.
Marina, sinceramente no te reprocho nada. Simplemente te hago saber todo esto ahora por que ya no puedo callarme más, por que eres y serás siempre tú. Siempre ocuparás el sitio que te ganaste cierto día en cierto bar. Aunque aparezca la persona que para ti es ella, aún así tú seguirás siendo tú y cuando necesites algo, lo que sea, voy a estar. Aunque lo que necesites sea un pañuelo. 
Te quiero, Marina.

Querido director...

Hoy, hoy toca escribir una carta de despedida. Puede que no sea la mejor, pero es la mía. La primera vez que puse un pie en esta escuela pensé: 'no puede estar tan mal un cambio de aires' y no me equivocaba.
Este cambio de aires me sirvió para conocer personas estupendas y muy importantes en mi vida. Este cambio de aires me sirvió para hacer, el cambio más importante de mi vida, el cambio a mejor persona.
Creo que todo lo que me habéis aguantado en este colegio no lo habrían hecho en cualquier otro. Creo que todos los profesores tienen sus cosas pero que se les coge cariño. Y también creo que cada uno de ellos me ha enseñado alguna cosa a lo largo de este camino. Unos me han enseñado ha hacer ecuaciones de segundo grado, las partes de la célula, ha analizar oraciones, a hacer cemento, dibujo técnico, pero todos y cada uno de ellos, en especial Carmeta y Joan, me han enseñado a ser más paciente, menos impulsiva, a controlar mis actos y palabras contando hasta diez antes de hacer algo, en definitiva habéis contribuido en mi cambio a mejor persona.
Puede que yo no haya crecido en este colegio, puede que no lleve tantos años como algunos, pero os aseguro que esta escuela es una de las mejores cosas que me podrían haber pasado en la vida. Pues en este colegio fue la primera vez que actué, que leí en público, que me expulsaron, que hice amigos de verdad, que me peleé con un profesor, que hablé con otro como si fuera un amigo, que me dí cuenta de que si quieres puedes, que pedí perdón de corazón, y una infinidad de primeras veces más.
A este colegio, todo y su carácter religioso, me la llevo muy dentro del corazón, a ella y a toda esta maravillosa gente que la forma.
Después de todo esto querría deciros que siento todos los dolores de cabeza que os hayamos causado.
Esta carta y esta fiesta de graduación para mi no son un adiós definitivo son un hasta pronto. Sólo me falta agradecer las cosas que habéis hecho por nosotros en esta larga etapa.
Gracias de corazón.

Después de cuatro meses de haber escrito esta carta y de llevar uno en un nuevo colegio, puedo decir que se nota mucho la diferencia de colegio. El nuevo no está mal, pero no es lo mismo, los profesores la gente... Todo es distinto.

Mi poeta.


Eran las siete de la tarde y la entrada ya estaba a reventar de gente que espera para ver a un grupo de música. A las nueve entramos en el recinto, nos dirigimos hacia el interior en busca de un buen sitio para poder ver bien. A las diez salen al escenario: Roberto Iniesta 'Robe', Iñaki 'Uoho' Antón, Miguel Colino y José Ignacio Cantera. Piel de gallina y lágrimas asomando por mis ojos. Mi sonrisa no se ha borrado de la cara en las casi tres horas de concierto. Mis cuerdas vocales no dejaban de vibrar. Primero Pájaro azul y último Salir. Saltos, bailes, empujones, agobios, sonrisas, letras, charlas, primas que no lo son... Y un solo grupo. Extremoduro, hoy os habéis salido. Increíble.
Desde que un día cualquiera apareciste en mi vida, Robe, no he podido dejar de escucharte. Eres testigo de  mis mejores y mis peores momentos. Un solo acorde de la guitarra de Uoho hace que en mi cara se dibuje una sonrisa. Una sola palabra de tu boca hace que me olvide de todo, lo bueno y lo no tan bueno. Sois algo así como la banda sonora de mi vida. Habéis estado cuando él me decía las cosas más bonitas y las no tan bonitas. Habéis estado cuando perdí a mi mejor amiga. Habéis estado en todos los momentos importantes de mi vida. Desde que os cruzasteis en mi camino habéis sido como una droga, cada día me es más difícil dejar de escucharos.
Gracias por aparecer un día cualquiera por mi vida.
Robe, especialmente tú.. Mi poeta favorito.

http://www.youtube.com/watch?v=0OlJPVOIC4I
Extremoduro - So payaso.
Sois increíbles, me habéis hecho pasar la mejor noche de mi vida.