Un perro ha muerto.


Y yo, materialista que no cree 
en el celeste cielo prometido
para ningún humano,
para este perro o para todo perro
creo en el cielo, sí, creo en un cielo
donde yo no entraré, pero él me espera
ondulando su cola de abanico
para que yo al llegar tenga amistades.
-Pablo Neruda-
Llevaba tiempo queriendo poner este fragmento del poema de Neruda. Uno de mis favoritos.
Syn, eres un amor.
''Muchos de los que mueren merecen la vida y muchos de los que viven merecen la muerte'' El señor de los Anillos, La comunidad del anillo. No puedo coincidir más con esa frase.

Il mio querido Marco.

Marco. Il mio querido Marco. Qué te voy ha decir a ti, has sido siempre la persona a la que más he admirado. No solo por ser un gran escalador, sino por ser una persona que me ha inspirado tanto y que ha significado tantísimo para mi. Es cierto que no eras amable con la prensa, que no has ganado tanto como otros pero aún así a mi me gustabas tú. Ese ciclista con la capacidad de atacar y aguantar tantos kilómetros escapado...esa capacidad de aparecer y disputar un final de etapa en montaña y ganarlo. Il pirata. Il mio pirata. Sé que las drogas te llevaron por delante. Y si no llega a ser por aquel positivo aún estarías aquí, retirado pero vivo. Nos habrías proporcionado tantos momentos de sufrimiento, de intensidad, nos habrías dejado disfrutar un poco más de esa pasión tuya por el ciclismo. Nos habrías permitido conocerte un poco más. Y yo aún viviría con la ilusión de hacerme la maldita foto contigo. El ciclismo, y yo, te echa de menos cada día. 
Te mentiría si te dijera que no lloré cuando me dijeron que habías muerto. Te mentiría, también, si te negara que no se me ha escapado ninguna lágrima viendo el tour, el giro o la vuelta. Te mentiría, otra vez, si negara que no has tenido nada que ver por el amor que siento hacia este deporte. Y volvería a mentir si no reconociera que tu perilla, tus pañuelos y tu pendiente me han tenido fascinada muchos años. Pero no te miento si te digo que me encantaría volver a verte encima de una bicicleta.
video

La muerte (Platero y Yo).

Encontré a Platero echado en su cama de paja, blandos los ojos y tristes. Fui a él, lo acaricié hablándole, y quise que se levantara...
El pobre se removió todo bruscamente, y dejó una mano arrodillada... No podía... Entonces le tendí su mano en el suelo, lo acaricié de nuevo con ternura, y mandé venir a su médico.
El viejo Darbón, así que lo hubo visto, sumió la enorme boca desdentada hasta la nuca y meció el pecho la cabeza congestionada, igual que un péndulo.
-Nada bueno, ¿eh?
No sé que contestó... Que el infeliz se iba... Nada...
Que un dolor... Que no sé qué raíz mala... La tierra, entre la yerba...
A mediodía, Platero estaba muerto. La barriguilla de algodón se le había hinchado como el mundo, y sus patas, rígidas y descoloridas, se elevaban al cielo. Parecía su pelo rizos o ese pelo de estopa apolillada de las muñecas viejas, que se cae, al pasarle la mano, en una polvorienta tristeza...
Por la cuadra en silencio, encendiéndose cada vez que pasaba por el rayo de sol la ventanilla, revolaba una bella mariposa de tres colores...

Platero y Yo. 

La construcción de un sueño.

Siempre hay tiempo para un sueño.
Siempre es tiempo de dejarse llevar
por una pasión que nos arrastre hacia el deseo.
Siempre es posible encontrar la fuerza
necesaria para alzar el vuelo y dirigirse hacia
lo alto.
Y es allí, y solo allí, en la altura, donde
podemos desplegar nuestras alas en toda su
extensión.
Solo allí, en lo más alto de nosotros mismo,
en lo más profundo de nuestras inquietudes,
podemos separar los brazos, y volar.
-Dulce Chacón-

 Estas fotos son perfectas. Adoro ese gif. Mar echo de menos nuestras tardes.
Cascadas..me vuelven loca. Y la carretera...JO.