Heridas de guerra.

Hoy he descubierto que cosas que creía superadas aún me escuecen. Sabía que las heridas de guerra tardan en cicatrizar pero no que tardasen tanto tiempo. Muchos no sabréis de que os estoy hablando.. Por eso voy a empezar contando de que guerra hablo...
Año 2008 - 2009 yo empezaba a cursar segundo de la ESO, sabía que la profesora de castellano estaría de baja por maternidad y, por lo tanto, habría una sustituta. Lo que no sabía era que esa sustituta se iba a convertir en tan solo una hora en mi peor enemiga aquellos seis meses que duró la sustitución. Todo empezó el primer día de clase con esa profesora, Assumpta se llamaba y se llama. Nos puso por parejas para leer un texto. Bien, todo parecía normal hasta que le hice una pregunta a mi compañera y la profesora me echó de clase por hacer dicha pregunta. También cabe decir que durante el resto de la historia yo le hago la vida un poco imposible. Pero, juro, se lo merecía. El segundo día de clase todo fue normal, yo no hablé para nada evitando así que tuviera un pretexto para echarme fuera. Pero a partir de la segunda semana de curso que empezamos con los créditos variables, el cual me impartía ella también, nos amenazó a mi y a una amiga con suspendernos directamente todo el curso por no hacer nada. -He de decir que la bronca en ese momento nos la merecíamos pero no de esa manera.- Nos expulsó de clase, y a mi ya no era la primera, segunda o tercera vez que lo hacia. Situaciones como esas, miles. La cosa se complicó cuando, no sé de donde salió el rumor de que no iba a irse cuando regresará Montse, la profesora titular. Ahí la cosa si se complicó. Hubieron líos de fotos en internet, gritos en medio y delante de toda la clase. A los dos meses me pusieron la primera falta grave por eso. Pero a mi, en aquel entonces, una falta grave no me iba a parar, mi objetivo era amargarle la estancia allí. Y de algún modo lo hice. Pero ella me amargó más a mi. Durante los siguientes dos meses mis clases de castellano y las horas del patio las pasaba castigada o, en lo que en mi colegio llaman 'aula de reforç' (Aula de refuerzo) o en el despacho del jefe de estudios, que intentaba hacerme entender que mi comportamiento no era normal. Pero como cabezona que soy no entraba en razón. No duraba más de cinco minutos en una clase suya. Al pobre jefe de estudios lo tenía amargado también, pero ella más y eso ahora mismo es lo que más me duele. Siempre he sido la típica chica problemática de la clase, pero nunca había sido como con ella. La odio, puedo contar con tres dedos a las personas que odio con todo mi corazón y una es ella. 
Era hipócrita como ella sola, 'tu me caes bien, no entiendo este comportamiento hacia mi persona', me decía,  será gilipollas. Nunca contesté a eso, me dedicaba simplemente a girar la cara. 
La cosa, como podéis imaginar, no mejoró nada. Al revés, empeoró. A los cuatro meses de curso me expulsaron del centro. Tres días. El día que me puso la nota en la agenda para que viniera mi madre a hablar y firmar el parte de expulsión, no sabía si matarla o.. Matarla. Me mordí la lengua, hasta el momento en que vino mi madre. Estábamos en una sala: jefe de estudios, yo, profesora y mi madre. Respectivamente sentados. Ella se dedicó a decir más mentiras que palabras le salían de la boca. Lo que peor me sentó no fueron las mentiras, fue que el jefe de estudios lo supiera y no dijera nada. Ante semejante situación podéis imaginar como reaccioné. Sí, mentirosa fue lo único que dije antes de salir de la sala. Me quedé sentada en la puerta como una idiota mientras me caían las lágrimas de impotencia. Cuando después de los tres días volví no me dejaban entrar en sus clases, cosa que agradecí infinitamente, y tenía que estar todas las horas de castellano y crédito variable con el jefe de estudios. Cuando por fin se marchaba el jefe de estudios y el coordinador me obligaron a escribirle una carta de disculpas, lo hice para evitarme problemas.. Estaba ya muy cansada. Todo lo que ponía en dicha carta era mentira, todo absolutamente todo. Lo sabe ella, el jefe de estudios y yo. 
Esta es la guerra que dejó una gran herida, que escondo cada vez que alguien me habla de este tema con una coraza de ira y rabia. Y hoy escuece por que hemos hecho convivencias en mi nuevo colegio y nos han hecho reflexionar y contar cosas de nuestro pasado.. Ha aparecido esto, y ha sido como una descarga. No me arrepiento de nada de lo que hice, de hecho volvería ha hacer todo aquello y mucho más si pudiera. Pero recordarlo después de tanto tiempo ha sido como un volver al pasado que quiero dejar bien enterrado para que todo lo malo que tenía esa persona no salga de nuevo.
Hamlet - Mi soledad.

Esta entrada es algo que necesitaba contar, plasmar, necesitaba soltarlo sacarlo de dentro. Y, la verdad, no se me ha ocurrido sitio mejor que este. He intentado ser lo más suave posible, en cuanto a insultos.

No puedes odiarme, Jackson.

Jax caminaba directo a la camioneta aparcada en las plazas que habían cruzando toda la parcela del club, Gemma llegaba con su vehículo y paró al verlo. Venía hecha una furia. Bajó del coche y fue directa hacia él.
-Tenemos que hablar.
-Ahora no. -contestó Jax siguiendo su camino.
-Oye.
-Tengo que irme.
-Lo mío con Nero. No tiene nada que ver con SAMCRO. No tienes ningún derecho a meterte en ello. -le reprochó ella, consiguiendo que se detuviera justo en la puerta de su camioneta y se diera la vuelta para contestarle.
-Apenas conocemos a ese tipo. -contestó muy tranquilo.
-Y una mierda. No finjas que me estás protegiendo. Esto es por Clay, y por JT.-le gritó a la cara- Tara y tú habéis estado ignorándome desde... -dijo en un halo de voz.
-Tu misma te estás ignorando. Te emborrachas todas las noches. Eres...
-¿Papá proxeneta me va a echar un sermón sobre moral? Me culpas por lo que le ocurrió a tu padre. Conscientemente o no. Lo noto.
-Tu tuviste relación con esa historia. Con Clay. Y si, quizá esté costandome un poco separar mis odios. -dijo desviando la mirada de su madre.
-No puedes odiarme, Jackson. Eres el único al que todavía quiero. -dijo desalentada.
-Lo siento.
Se subió en la camioneta, arrancó y bajo una polvareda la imagen de la camioneta desapareció. 
Fragmento del capítulo 5 de la quinta temporada de Sons of Anarchy.

PD: No os dejo ninguna canción, por que la que pega con esta entrada es la misma que la anterior. Sí, vuelve a ser la misma serie, pero es que acabo de ver el capítulo y son cosas que me han chocado y tenía que compartirlas con vosotros. 

Sé lo que el odio provoca en los hombres.


Es difícil no odiar. A la gente, a las cosas, a las instituciones. Cuando quiebran tu espíritu y se regocijan viendo como te desangras... El odio es el único sentimiento que tiene sentido. Pero sé lo que el odio provoca en los hombres. Los desgarra. Los convierte en alguien que no son. Algo que prometieron que nunca se convertirían. Por eso tengo que decírtelo. Tengo que contarte lo mucho que intento no sucumbir bajo el peso de las cosas terribles que siento en mi corazón. A veces mi vida me parece un malabarismo mortal. Lo que siento en contradicción con lo que debería hacer. Las relaciones impulsivas yendo a toda velocidad hacia soluciones que están alejadas de mi cerebro. Cuando miro lo que he hecho durante el día, veo que la mayor parte de él lo he pasado limpiando los daños del día anterior. En esa vida, no tengo futuro. Todo lo que tengo son distracciones y remordimientos. Enterré a mi mejor amigo hace tres días, y por muy tópico que suene, dejé una parte de mi en esa caja. Una parte que casi no conocía. Una parte que nunca volveré a ver. Cada día es una nueva caja, chicos. La abres, y echas un vistazo a lo que hay dentro. Tú eres quien decide si es un regalo o un ataúd.
Jackson Teller.
Os dejo el enlace para que, los que no la hayáis escuchado nunca, escuchéis la canción de la serie Sons of Anarchy, a la cuál pertenece el texto de esta entrada.

PD: Dear Jackson, i love you. Come out of this.
                                                                  Tara.